Estamos en los inicios de la cuarta revolución industrial, proclamada en el Foro Económico de Davos 2016, y una de las pocas certezas que podemos asumir de esta nueva era, la del talentismo (en la que el Talento es el activo más valioso), es que las empresas sostenibles han de comportarse como learning organizations, como compañías con el propósito de aprender constantemente para servir a sus clientes y generar valor. Dicho en otros términos, “el talento que no se aprecia, se deprecia”.

La learnability (aprendibilidad), término acuñado por Mara Swan, marca la diferencia en nuestra empleabilidad, en nuestra capacidad de generar nuestro propio empleo (de emplear nuestro Talento) como intra-emprendedores. Aprendemos en mayor o menor medida en base a nuestra curiosidad (que puede tener una predisposición genética, pero que sobre todo depende de nuestro entorno de los primeros años y del contexto en el que nos desenvolvemos profesionalmente), de nuestra vocación, de nuestra voluntad de actualizar nuestros conocimientos, de nuestras buenas prácticas de reflexión y descubrimiento, de nuestros hábitos de mejora continua. No “vales o no vales”, sino que “vamos valiendo” en función de las circunstancias. O, citando a Ortega y Gasset, “yo soy yo y mi circunstancia, y si no la salvo a ella no me salvo yo”.

Quisiera compartir contigo una serie de consejos para aprovechar mejor tu learnability en los comienzos del nuevo curso, de la nueva temporada.

Aprovecha la aprendibilidad como concepto. “Ama, no lo que eres, sino aquello en lo que te puedes llegar a convertir” (Miguel de Cervantes). Somos, ante todo, potencial; no está dicha la última palabra, por mucho que en el pasado se haya abusado del Talento como algo fijo. Sueña qué te gustaría aprender desde septiembre de este año a agosto de 2018.

– Consciencia: reflexiona sobre tus fortalezas y oportunidades de mejora. Una herramienta muy valiosa es el DAFO, en este caso tu DAFO personal. Partiendo de tus fortalezas (aspectos internos) y analizando después tus debilidades, tus oportunidades (aspectos externos y de futuro) y tus amenazas. Apalanca sobre lo positivo y trata de corregir lo mejorable. Te sugiero que combines tu DAFO con tu “modelo de negocio” para la temporada utilizando la metodología canvas (Osterwalder y Pygneur) en nueve pasos: nuestro valor (lo que los demás esperan de [email protected]), nuestros clientes (internos y externos), cómo nos relacionamos con [email protected], canales, fuentes de ingresos; principales actividades, recursos clave, [email protected], costes (lo que damos). Este canvas nos clarifica prioridades.

– Cada [email protected] es dueñ@ de su propio destino, sin embargo conviene que un/a entrenador/a nos ayude para lograr objetivos ambiciosos. El Coaching ha venido para quedarse, porque cuando una persona se propone algo (con toda su buena voluntad) lo consigue en menos de un 10% de los casos; en un proceso de acompañamiento sistemático, se logra en más del 90%. El/la coach cumple el papel de Sócrates (la mayéutica: preguntas abiertas para la sorpresa y el hallazgo), el del “mago Merlín” (cómo sacar la espada de la piedra) y el de Pepito Grillo (recordándote tus compromisos). El Coaching es una inversión con una rentabilidad de unas 16 veces nuestro esfuerzo, nuestro tiempo y nuestro dinero.

Para aprender más y mejor, aprovecha la diversidad. Diversidades de género, de generaciones, de mentalidades, etc. No fomenta demasiado el “learnability” estar siempre con personas muy parecidas a [email protected] Atrévete a estar con gente diferente, a debatir sanamente, a probar cosas distintas. Y fomenta la inclusión en tu entorno cercano.

Ayuda a tu jefe a que sea más “líder-coach”, más inspirador/a, integrador/a, [email protected] e [email protected]. Pídele que dediquéis algunos momentos a dialogar sobre tu carrera profesional, a que practique contigo el reconocimiento positivo (lo que haces bien) y constructivo (lo que podrías hacer mejor). Tener un mejor líder-coach te ofrece ventajas de agilidad de respuesta, de colaboración y de tu propia autonomía y delegación (empowerment).

– Dedica al menos cinco horas a la semana a ser mejor profesional: lecturas, vídeos, cursos, etc. Enriquécete de forma cotidiana.

– Para elevar el compromiso (la energía que le pones al proyecto vital y personal), ejercicio físico, concentración (meditación, serenidad, mindfulness), emociones positivas y coherencia con tus valores (si no los tienes por escrito, hazlo; vale “la alegría”).

La learnability tiene mucho que ver con la felicidad. Sólo el 10% de la misma es externa (salud, dinero, pareja); el 40% es totalmente voluntaria. Y la fomentamos desde la gratitud, el optimismo y la fluidez, desde la amabilidad, las relaciones personales y saborear las alegrías de la vida, desde el perdón, centrarnos (no darle demasiadas vueltas a las cosas) y la resiliencia, desde practicar nuestros valores, ocuparnos de nuestro cuerpo y nuestra alma (ejercicio físico y mental, trascendencia y legado). Somos responsables de nuestra felicidad y de “contagiar” nuestra felicidad a los demás (en palabras de María Graciani, de jefes a “ge-fes”, generadores de felicidad).

En este nuevo curso, en esta nueva temporada, te deseo que te pongas el listón alto, con metas ambiciosas, y depures tu mejor versión. Parafraseando a Gandhi, “sé la learnability que quieres ver a tu alrededor”.

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