¡Despertemos al diplodocus desde Human Age Institute!

Este mes me he visto envuelto en múltiples polémicas, tanto por la publicación de ¡Despertad al diplodocus! como por el encargo que me hizo el ministro de educación de elaborar un Libro blanco de la profesión docente.

El contenido de ¡Despertad al diplodocus!  tiene que ver con el proyecto del Human Age Institute. El “diplodocus”  es la escuela y también la sociedad en su conjunto. Aunque repetimos continuamente que hemos entrado en la “sociedad del conocimiento” o en la “era TIC”, en realidad donde hemos entrado es en la “sociedad del aprendizaje”.  Aprender es el recurso que tiene la inteligencia para adaptarse al entorno y mejorarlo. Cuando el entorno era muy estable, el periodo de formación podía ser corto y servir para toda la vida. No es este nuestro caso. Vivimos en un mundo VUCA (Volatility, Uncertainty, Complexity, Ambiguity), y tendremos que estar aprendiendo continuamente todos, si no queremos ser marginados. En el libro hablo de cinco instituciones que tienen que aprender: la escuela, la familia, las ciudades, las empresas y el Estado.

“Sociedad del aprendizaje” empieza a ser un término comúnmente aceptado. Cada vez se habla más de la lifelong learning, de la learning society. “El aprendizaje nunca ha sido tan importante como ahora”, ha escrito Joseph Stiglitz, que no es un pedagogo, sino un premio Nobel de Economía. Uno de sus últimos libros se titula, precisamente, Creating the Learning Society. Franklin Covey y otros autores hablan de la learning explosion, posibilitada por miles de innovaciones digitales, al alcance de todo el mundo. La Fundación MacArthur, en su documento The Future of Thinking: Learning Institutions in a Digital Age, elaborado en el MIT (Massachusetts Institute of Technology), señala que estamos en un especial momento cognoscitivo (epistemic moment), porque el aprendizaje mismo es el medio más crucial para cambiar. El documento sobre este tema del Departamento de Educación de Gran Bretaña se titula solemnemente Learning Age, a renaissance for a new Britain.  Las grandes empresas informáticas –Google, Microsoft, Apple, Samsung, Cisco, IBM- aspiran a ser grandes agentes educadores mundiales e invierten cantidades ingentes de dinero –y de talento- en investigaciones pedagógicas.

¿Cómo afecta esto a las empresas? Un empresa es, ante todo, una concentración de talento, y es lógico que este tema apareciera muy pronto en su agenda de preocupaciones. Hace 50 años, Peter Drucker afirmó: “Todas las empresas deben convertirse en organizaciones que aprenden y en organizaciones que enseñan. Las organizaciones y sociedades que se fundamentan en un aprendizaje permanente a todos los niveles, dominarán el siglo XXI”.  En mi libro me ha interesado investigar cómo aprenden, cómo gestionan el cambio, cómo pueden colaborar en la sociedad del aprendizaje. Las empresas modernas pueden verse sometidas a grandes presiones si no se contentan con ser meramente “lideres económicos” y no se convierten en “líderes sociales”.

Las empresas necesitan aprender a investigar, aprender a gestionar el desarrollo, aprender a innovar. Ya en el año 2000, el Chartered Institute of Personnel and Development, una potente asociación de gestores de recursos humanos con sede en Wimbledon, propuso la expresión learning and development, para designar la importancia del aprendizaje en el desarrollo empresarial. No es de extrañar que en muchas empresas haya aparecido un cargo –Chief Learning Officer, (CLO) director de aprendizaje- que suele depender directamente del consejero delegado. Maryann Billington, vicepresidenta para la educación de ejecutivos en Lore International Institute, al describir el trabajo de los CLO, afirma: “La finalidad del aprendizaje es cambiar la manera como la gente piensa o actúa. Para que el proceso tenga éxito, los protagonistas deben reconocer que el cambio de comportamiento es necesario y urgente, definir hacia donde se quiere cambiar, aprender nuevas capacidades, ponerlas en práctica, evaluar los resultados, premiar los logros”.

Human Age Institute podría ser un centro de aprendizaje para las organizaciones. Y espero que lo sea.

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