Tratado de pedagogía para empresas

El argumento de este artículo es muy sencillo. Todos estamos de acuerdo en que las empresas tienen que desarrollar su propio talento. Eso les exige aprender continuamente, si no quieren quedarse marginadas . En consecuencia, necesitamos elaborar una pedagogía para empresas que dirija ese aprendizaje ineludible. El objetivo me parece fascinante y creo que el modelo ejecutivo de inteligencia que estamos elaborando mi equipo y yo nos permite afirmar que es posible alcanzarlo y darnos pistas de cómo conseguirlo.

Sólo puedo darles el índice de este peculiar tratado de pedagogía, que espero tener ocasión de desarrollar.

1.- ¿Qué es la inteligencia de una empresa? Sus conocimientos, habilidades, técnicas, capacidad de aprendizaje y colaboración, la competencia de sus recursos humanos. Como todos los sistemas inteligentes, una empresa se estructura en dos niveles: el sistema generador y el sistema ejecutivo. Aquel es el que capta, elabora y produce información o acciones. El sistema ejecutivo fija las metas, pone en funcionamiento, dirige, estimula el sistema generador, y evalúa sus propuestas o realizaciones. Pueden ver más detalles en el Handbook of Talent.

2.- ¿Cómo puede una empresa generar su propio talento? El talento es la inteligencia en acción. Es el modo de enfrentarse realmente a la situación, elegir bien las metas, buscar y movilizar la información necesaria, gestionar bien las motivaciones y emociones, y ejercer las grandes fortalezas de la acción (tenacidad, riesgos controlados, sentido crítico, tolerancia al fracaso, mantenimiento del esfuerzo, compromiso, espíritu de equipo, decisión se aprender, etc.)

3.- ¿Cómo aprende una empresa? Una empresa aprende (1) desarrollando su inteligencia ejecutiva, (2) fortaleciendo su inteligencia generadora, y (3) favoreciendo una fluida y eficaz relación entre ambas.

4.- El aprendizaje de las funciones ejecutivas. Las funciones de la inteligencia ejecutiva son: fijar las metas, estimular la creatividad de la inteligencia generadora para alcanzarlas, evaluar y tomar decisiones , supervisar la realización. Para conseguirlo debe desarrollar unas competencias especiales y adquirir unos conocimientos especiales también.

5.- La inteligencia generadora de una empresa la constituye la totalidad de la plantilla. En el caso de la inteligencia individual, decimos que esa inteligencia realiza sus operaciones de manera no consciente, mediante hábitos profundamente aprendidos. En una empresa, también. El inconsciente de una empresa son los saberes “implícitos” de sus empleados, y los “hábitos” de la empresa, que constituyen su cultura, su modo de trabajar y de relacionarse.

6.- ¿Cómo favorecer la relación eficiente entre ambos niveles? En primer lugar, eliminando los obstáculos que impiden esa relación. Después, es importante que ambos niveles tengan una visión compartida. Y también que se fomente en ambos la actitud de aprendizaje. En un artículo publicado en Forbes, Drew Hansen, escribía: One of the most important competencies of leaders: their ability to build talent.
http://www.forbes.com/sites/drewhansen/2011/12/02/5-keys-developing-talent-in-your-organization/

Pero también el conjunto de la plantilla –que configura la inteligencia generadora- debe estar dispuesta a aprender y a colaborar. Para fomentarlo, importante conocer dentro de una empresa a las personas que sirven de conexión entre los diferentes grupos, y fomentar las dinámicas positivas que generan con su forma de relacionarse. Los conectores conocen a mucha gente, a la gente influyente de cada grupo, son muy sociables y suelen estar en el centro de los acontecimientos. Una organización con talento cuida a sus conectores. Malcolm Gladwell los considera clave para el éxito, en su libro “Tipping Point” (“la clave del éxito”).

Tenemos mucha información y un modelo claro que nos permite integrarla y aplicarla. Además, las empresas están gastando mucho dinero en formación –casi siempre un poco caótica- y estoy seguro de que agradecerán que les proporcionemos un método sencillo de aplicar y de evaluar. Después de esto, no hace falta que les diga lo entusiasmado que estoy con nuestro próximo Manual de pedagogía para empresas.

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