Inteligencia Colaborativa

No cabe duda que el ser humano debe de ser el centro de atención si queremos convertir nuestras empresas en proyectos de éxito. Las personas somos la materia prima más esencial que necesita una organización empresarial y, sin embargo, no tenemos el rigor, ni la profundidad suficiente en el conocimiento de nosotros mismos. Por ello, todas las organizaciones que quieran continuar vivas deben de preocuparse de manera genuina de este tema y tratar de invertir recursos y tiempo en clarificar y aprender sobre aquello que es la única ventaja competitiva sostenible a largo plazo: El Ser Humano y su Talento.

Solo basta con reflexionar unos instantes y darnos cuenta que, en un mundo tan complejo como el actual, donde es casi imposible averiguar qué ocurrirá en los próximos años, debemos poner el énfasis en poseer talentos comprometidos que generen ideas y que éstas proporcionen el valor que nuestros clientes requieren a cada paso. Por ello, no basta con ser buenos haciendo lo que hacemos hoy, eso estará obsoleto antes de que nos podamos dar cuenta, tenemos que construir Organizaciones Inteligentes que sean capaces de crear de forma continua sin temor al fracaso. Pues bien, solo si comprendemos que debemos ponernos en marcha para entender mejor al ser humano y saber como se construye, como funciona y cuáles son sus posibilidades, lo anterior será posible.

¿Qué debemos hacer?

Lo primero es actuar, no solo hablar, para conseguir atraer, generar y comprometer al Talento que existe en nuestra empresa para enfrentarse a los nuevos retos y esto no es fácil, ni rápido, entre otras cosas porque requiere de una nueva habilidad: “Mirar por encima de la tapia”. Es decir, convencernos de que lo que vemos no es la realidad y que necesitamos desprendernos de muchas creencias y paradigmas que nos ciegan y no nos dejan mirar lo que está pasando. El problema es que para conseguir esa “mirada” necesitamos una inmensa dosis de humildad (aceptar que no sabemos cómo actuar ante lo nuevo) y una actitud positiva para, partiendo casi de cero, formarnos y aprender lo necesario. ¿Seremos capaces, teniendo en cuenta que nos suele preocupar más nuestro “statu quo” que resolver el enigma que tenemos delante y del que depende nuestra supervivencia?

Segundo. Tener Talento no significa que nuestra empresa posea la Inteligencia Colectiva necesaria para enfrentarse a lo ya descrito. Muchas Organizaciones poseen personas con mucho talento y, sin embargo, no consiguen los resultados necesarios. El problema es que por muy bueno que sea un solo Talento (una sola persona) es incapaz de encontrar, por si solo, la solución adecuada.

Hemos creído que acaparar talento era la panacea, sin darnos cuenta que, en realidad, no es la cantidad de talentos que acumulamos lo que nos dará la clave sino las dinámicas que se producen entre ellos. Es decir, no es un problema de acumulación, es, ante todo, un problema de Colaboración. Nuestra Inteligencia Colectiva es el resultado de la cooperación entre los profesionales de la empresa que, asumiendo las nuevas circunstancias y retos, son capaces de relacionarse de tal manera que esa relación es capaz de obtener logros colectivos que nunca conseguirían de forma individual. En consecuencia, si algo debería estar entre las prioridades estratégicas de cualquier proyecto empresarial, o no empresarial, es ser capaces de alcanzar el máximo índice de Inteligencia Colaborativa que seamos capaces.

Tercero. Cuando hablo de la capacidad que deben de tener los talentos disponibles para relacionarse no me refiero a mejorar la comunicación para transmitir mejor la información disponible, sino de algo más complejo y profundamente necesario, una conexión que permita transformar la información disponible en conocimiento útil para poder tomar las decisiones adecuadas. La tecnología que tenemos a nuestra disposición nos permite conectarnos como nunca antes lo habíamos conseguido pero esa conexión, en gran medida, solo nos proporciona opiniones, rumores, creencias, justificaciones, participación desigual y… ¡muchas mentiras! Es decir, la eficacia o productividad real de esa comunicación es muy escasa. Por ello, estoy de acuerdo con lo que expone mi amigo Rafel Mira (Presidente de DontKnow) al proponer como solución a este tema 4 pilares básicos:

  1. Nuevo enfoque de las aportaciones que permita obtener propuestas de actuación.
  2. Utilización de herramientas inteligentes que permitan debates
  3. estructurados en torno a cada propuesta de acción.
  4. Crear nuevos espacios de colaboración en función del objetivo y de
  5. las personas a involucrar.
  6. Ayudar a generar actitudes productivas a través de la visibilidad y el reconocimiento de las aportaciones individuales para incentivar su participación.

Parafraseando a nuestro compañero y amigo José Antonio Marina: “Todos tenemos poco tiempo para dar, recibir, y procesar la información. Cuanto más digerida y ejecutiva aparece en la fuente, más productivo es todo el proceso y efectiva la toma de decisiones”.

Quizá, lo que nos falta es la convicción para construir una nueva ética donde la Cooperación entre los talentos se convierta en un imperativo categórico. O, al menos, aunque no sea por convencimiento, que sea por entender que de ello depende poder o no recorrer el complejo camino que tenemos por delante.

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