La construcción de la memoria

La inteligencia es biología + memoria. Nacemos con unos sistemas neuronales preparados para actuar y dotados de una propiedad maravillosa: la plasticidad. El cerebro puede construirse a sí mismo. Al aprender algo establecemos nuevos enlaces neuronales y ampliamos así nuestras posibilidades.

Todo ese sistema puede ser “perezoso” o “activo”. Kahneman, el único psicólogo que ha ganado un premio Nobel de Economía, dice que nuestro cerebro es “cognitive miser”, un tacaño cognitivo, que procura ahorrar toda la energía que puede. Pues bien, utilizar eficientemente la memoria exige un esfuerzo. Limitarse a poner en marcha rutinas automatizadas, no. Por cierto, acaba de aparecer un estudio mostrando que el uso continuo de los smartphones vuelve perezoso al cerebro.

Así pues, lo primero que necesitamos para desarrollar el talento, es configurar una memoria activa. Con razón se llama “memoria trabajadora” (working memory) a la que moviliza y usa el gran almacén de la memoria a largo plazo.

El segundo paso es la organización de la memoria. Nuestra memoria guarda datos espontáneamente, “por orden de caída”, podríamos decir. Eso puede suponer problemas serios. Siempre que aprendemos algo lo hacemos relacionándolo con algo que ya sabemos. No podemos captar un dato absolutamente aislado. La capacidad de asociación es fundamental para el funcionamiento de la memoria. Por ello, si relacionamos una cosa de manera equivocada, no lo encontraremos a su debido momento, o lo recuperaremos mal. Imaginad que, como sucede en España, captamos cualquier fracaso en un negocio asociándolo a una característica personal. Ese fracaso producirá posiblemente una herida en la autoestima que impedirá volver a emprender algo. Otro ejemplo. Una persona susceptible interpreta cualquier comportamiento ajeno como ofensa, lo que va a complicar enormemente sus relaciones sociales. Construir la memoria significa organizarla adecuadamente.

Esta organización alcanza su máximo nivel cuando integra la información con las operaciones que se pueden realizar con ella. El mejor ejemplo es el lenguaje. Podéis conocer muchas palabras en un lenguaje extraño y, sin embargo, ser incapaces de construir una frase. El léxico y la sintaxis van separados, pero solo domináis una lengua cuando habéis integrado ambos elementos. Entonces tenemos esquemas lingüísticos generadores, que nos permiten producir frases sin dificultad. ¿Sabéis que podemos pronunciar y comprender un número infinito de frases?

Los expertos en estos temas han señalado distintos tipos de organización dinámica. Antonio Damasio, desde la neurología, habla de “mapas cognitivos” y se ha popularizado la utilización de mapas mentales como “organizadores del conocimiento”. Johnson-Laird utilizó la noción de “modelo” para explicar cómo podíamos inferir unas cosas de otras. Schank, uno de los padres de la inteligencia artificial, utilizó la noción de “guiones” para explicar nuestra manera de anticipar y discurrir. Muchos otros autores –entre los cuales me encuentro- preferimos utilizar la noción de esquema generador. Pondré un ejemplo referido a los sentimientos. Un esquema es una red neuronal modificada por la memoria, que interpreta la experiencia (input) produciendo un resultado (output). Volvamos al caso de la persona susceptible. Su esquema generador va a interpretar cualquier cosa como ofensa, y hacer que el sujeto se siente atacado y furioso.

egenerador

En el mundo del management se utilizan estos conceptos de manera un poco caótica. Se suele recomendar tener un “modelo de empresa” en la cabeza. A eso se refiere tambien Peter Senge al hablar de “pensamiento sistémico”. Buzan recomienda el uso de “mapas mentales” en la empresa. Nosotros vamos a ir un poco más lejos. No se trata solo de organizar el conocimiento, sino de dinamizarlo, de hacerlo productivo. A la pregunta ¿de donde vienen las buenas ideas? ahora podemos responder: de los esquemas generadores construidos en la memoria.


Bibliografía

Barr, N., Pennycook, G., Stolz, J.A. y Fugelsang, J.A. 2015. The brain in your pocket: Evidence that Smartphones are used to supplant thinking , Computer in Human Behavior, 48, 473, 480.
Johnson- Laird, P. (1983). Mental Models. Towards a Cognitive Science of Language, Inference, and Consciousness. Harvard University Press. Cambridge. 513 p.
Kahneman, D.- Pensar lento, pensar rápido. Debate, Barcelona. 2012.
Schank, R. Dynamic Memory Revisited, 2nd Edition. New York: Cambridge University Press, 1999.

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