“Todos tenemos miedos”. Así arrancaba la masterclass La gestión del miedo como motor de cambio y Talento impartida por Fernando Trías de Bes el 20 de abril en Valencia.

El mentor del área de Creatividad e Innovación de Human Age Institute analizó en su ponencia las diferentes formas de identificar el nivel de miedo en una organización y dio las pautas de cómo gestionarlo para minimizarlo. Asumiendo que el miedo puede estar presente en las organizaciones y que es un indicador muy interesante en la realidad de las empresa, Trías de Bes apuntó que “los miedos más recurrentes son los que consideramos más pequeños. Aunque la intensidad puede ser baja, esos miedos dejan mucho poso. Ese miedo es el de mayor presencia en las empresa y es el que más deberíamos gestionar en las organizaciones”.

Los datos hablan de lo arraigado que está el miedo en muchas empresas. Tanto, que el temor a cometer errores afecta al 30% de la masa laboral. Precisamente por miedo a ser despedidos, hay empresas en las que los empleados han disfrutado de 11 días menos de vacaciones (en promedio anual) de las que originalmente les correspondían.  Además, exponer los resultados de un proyecto atemoriza al 13% de las personas.  Según Trías de Bes, “en muchas ocasiones, tenemos miedo a situaciones que ya han ocurrido y que parecen insignificantes. Otras veces, sentimos miedo por escenas que nunca han tenido lugar y que, además, es complicado que lleguen a ocurrir. La pregunta es: ¿hasta qué punto el miedo responde a amenazas reales? En las organizaciones, esto tiene que ver con la gestión de la comunicación. Cuanto más fluya la información, más se apueste por la comunicación y crezca la transparencia, menor será el sentimiento de miedo en la empresa”.

Sentir miedo no es algo negativo y sí, un hecho natural. Es más, compartimos todos los mismo temores porque estos emanan de la misma cultura. De Bes explicó que “los miedos son territorios comunes determinados culturalmente. Todos nuestros temores están centrados en las mismas escenas, en hechos muy parecidos. La estadística indica que la mayoría de gente tiene miedo a lo mismo: a lo desconocido, a lo que no puede controlar. Sirven de ejemplo el miedo a volar o el temor a la muerte. Sucede lo mismo en las organizaciones: todas tienen los mismos miedos. Eso no solo hace que nadie debiera considerar que sus miedos son exclusivos y especiales, sino que, además, permite pensar que esos temores se pueden gestionar de una forma más sencilla de la que podamos imaginar”.

Miedo en las organizaciones

Hay momentos en los que el miedo cobra protagonismo en una empresa: en una situación  de crisis, con la disrupción de las nuevas tecnologías, en el cambio o la evolución de algún procedimiento, etc. Cuando se cambian los hábitos, reaparece y se hace presente el temor.  Según Trías de Bes, “en situaciones de cambio, algunos protocolos han de modificarse. Es positivo considerar que hay procedimientos que podrían cambiar. Las empresas buscarán siempre un beneficio económico y no se debería romper con todos los protocolos y poner en riesgo la estabilidad. La reflexión es: ¿en qué aspectos dejo a mi gente cambiar de protocolo y en cuáles no? Es importante, por ello, saber en qué secciones, áreas o trabajos se permite que se generen nuevas líneas de actuación”.

El miedo afecta, y mucho, en la toma de decisiones. Las empresas donde reina el miedo pueden llegar a ser productivas y rentables en el corto plazo pero presentan dificultades para desenvolverse en entornos inciertos. “El miedo nos instala en el corto plazo y nos hace olvidar el largo plazo. Sintiendo temor, las soluciones que se presentan son siempre en un rebajado tiempo de actuación y a la espera de resultados a corto plazo. Por ello, una buena forma de disuadir los miedos es planificar y pensar más a largo plazo. No hacerlo, nos llevaría a un círculo vicioso: las compañías con miedo no suelen planificar y al no poder hacer planes a largo plazo, se ven prisioneras del miedo. El resultado, son poco proactivas”, señaló el mentor en el área de Creatividad e Innovación.

Los siete antídotos del miedo

El miedo en una organización causa unos efectos realmente tóxicos y negativos, y como tal, necesita control. El miedo es una potente fuerza que debe eliminarse y que anula las posibilidades de cambio y de impulso del Talento.

¿Se puede combatir el miedo? La respuesta de Trías de Bes es rotunda: “Sí, se puede y se debe. Pero hay que hacerlo con calma, poco a poco, y añadiendo perseverancia al proceso. El miedo es un gran distorsionador de la realidad, porque hace que la información se reciba, primero, con el tinte de las emociones y, después, pasen al pensamiento racional. El problema es que, cuando sentimos miedo y vamos a tomar una decisión, esa información ya está marcada por lo que el miedo nos ha hecho ver de esa realidad. Las organizaciones deben tener siempre en cuenta que eso tiene cura: mucha comunicación, transparencia, diálogo y trabajo en equipo”.

A esos ingredientes en la receta contra el miedo, el mentor Trías de Bes suma, además, siete elementos fundamentales:

  • Igualitarismo a través de los equipos de proyectos
  • Mecanismos de cooperación
  • Comunicación activa interna y con redes externas
  • Visión y estrategia compartidos
  • Recursos y formación
  • Fomento de la diversidad y disentimiento
  • Reducción de la frecuencia de control

La música como elemento motivador: Liderar con armonía

La masterclass se cerró con la participación de Ana García, directora de RRHH y RSC de Informa D&B, quien presentó la iniciativa estratégica de Talento “La música como elemento motivador. Liderar con armonía”.

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Los gerentes y mandos intermedios de la compañía salieron fuera de la oficina con el objetivo de formar una orquesta, uniendo esta sesión de coaching con los módulos que se habían impartido en el programa Apostamos X Ti. Ana García explicó que “la experiencia fue todo un éxito. Los participantes se enfrentaron a miedos como actuar delante de sus compañeros o tocar, algunos por primera vez, un instrumento musical. De ese modo, potenciaron la capacidad para escuchar y afianzaron la confianza en los demás y en uno mismo. La filosofía es que todos podemos crear, sólo hace falta actitud y medios necesarios”.

La respuesta de los participantes fue muy positiva. El 93% de los gerentes consideró positivo trabajar con la música como herramienta para desarrollar competencias directivas. El 80% de los mandos intermedios consideró enriquecedor trabajar con la música como herramienta para desarrollar competencias directivas.

 

 

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